Un día cualquiera, un día igual que el de ayer, y supongo que igual que el de mañana, vas paseando por la calle, sin ganas de escuchar a nadie, andas porque te lleva la inercia, respiras porque si no te ahogas, y abres los ojos para evitar no tropezar. Un día cualquiera, con la misma calor de siempre caminando por los barrios de Sevilla, ese aroma a azahar, y ese mismo río que fluye desde que el mundo existe para mi. Un día más con sus 24 horas, su día y su noche, su luz y su oscuridad. Un día en el que andando por los mismos lugares de siempre, se cruza alguien que me resulta peculiar, alguien que me sonríe como nunca antes lo hizo nadie, alguien que me mira con unos ojos que no miran por no tropezar, un aroma que ni el azahar de mi Sevilla podría alcanzar, unos aires que refrescan el calor de cualquier lugar. Es ahí cuando dejo de andar por inercia, es ahí cuando respiro por las dos, cuando abro los ojos para reflejarme en los tuyos, cuando el único calor que quiero es el de tu cuerpo, cuando el aroma que necesito es el de tu perfume, cuando camino por las calles pero a ser posible contigo de la mano, cuando el día tiene 24 horas y aún me parecen pocas para pasar a tu lado, siendo tu mi día, mis noches, mi luz y lo mejor que por mi vida nunca jamás se había antes cruzado...
martes, 9 de septiembre de 2014
Un día cualquiera...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario